Tierras raras y algoritmos: El nuevo mapa de la soberanía tecnológica en Sudamérica (con eje en Brasil)

Brasil alberga en sus entrañas el 23% de las reservas mundiales de Elementos de Tierras Raras (REE, por su siglas en inglés), estimadas en 21 millones de toneladas métricas de óxidos equivalentes, según datos del USGS de Estados Unidos (actualizados a 2025), superando a Australia, y peleando mano a mano con China en potencial sin procesado.

En Goiás, el proyecto Serra Verde de Aclara Resources produce en la actualidad 5.000 toneladas anuales de óxidos mixtos de REE (incluyendo neodimio y praseodimio), con exportaciones que alcanzaron los U$S200 millones el año pasado (2025), atrayendo millonarias inversiones saudíes vía Viridis Mining.

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Rol clave del Consejo de Política Minera

Este boom se aceleró a partir de la decisión del Consejo Nacional de Política Minera (CNPM) de Brasil, lanzado en octubre 2025, que agilizó la entrega de licencias ambientales y fiscales, reduciendo los plazos de 5 años a 18 meses para proyectos críticos.

“Brasil es copy-paste geológicamente a lo que tienen los chinos. La diferencia es que lo estamos haciendo de manera super amigable con el medio ambiente”, señala Ramon Barua, el CEO de Aclara Resources.

En el contexto latinoamericano, la inquietud se expande: Chile explora REE en salares de Atacama con alianzas SQM-Codelco, mientras Argentina avanza en depósitos de Salta y Jujuy mediante el litio-REE sinérgico, con YPF Litio firmando MoUs por US$1.200 millones en 2026.

Esta malla geopolítica incluye pactos como Lula-Modi, blindando la soberanía ante tensiones comerciales, y posiciona la región como “Plan B” para la UE y Estados Unidos.

Perú y Colombia reportan descubrimientos en vetas alcalinas, impulsados por el Foro de Minerales Críticos de América Latina (2025), que busca cadenas de valor regionales para cortar la dependencia china, que lidera, sin dudas, el refinado global con el 90 por ciento.

Esta malla geopolítica incluye pactos como Lula-Modi (febrero 2026), blindando soberanía en REE frente a tensiones comerciales, y posiciona la región como el “Plan B” para UE y EE.UU., con proyecciones de U$S15.000 millones en inversiones hasta 2030.

Las dudas que se plantean

Sin embargo, este optimismo debe matizarse con los desafíos estructurales que enfrenta la región. La infraestructura logística en zonas mineras remotas, la disponibilidad de energía confiable y los marcos regulatorios heterogéneos entre países latinoamericanos representan barreras significativas para la materialización de las inversiones proyectadas.

Organizaciones ambientales como el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina han expresado preocupación por el posible impacto en ecosistemas sensibles, particularmente en la Amazonía y el Cerrado brasileño.

Expertos del sector señalan que, aunque los acuerdos internacionales y las alianzas tecnológicas son prometedores, la implementación efectiva requerirá décadas de desarrollo continuo y estabilidad política que no siempre está garantizada en la región.

Además, organizaciones ambientales como el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina han expresado preocupación por el posible impacto en ecosistemas sensibles, particularmente en la Amazonía y el Cerrado brasileño, a pesar de las promesas de minería sostenible.

Visión Artificial: El Corazón Tecnológico en Minas Brasileñas

La visión artificial emerge como pilar en Brasil, fusionando hyperspectral imaging, machine learning y edge computing para exploración y operaciones en REE. Aclara Resources, en colaboración con Stanford University y el Laboratorio Nacional Argonne (enero 2026), despliega modelos de IA que analizan imágenes satelitales (PlanetScope, Sentinel-2) y drones para mapear arcillas iónicas en Carina (Goiás), detectando firmas espectrales de dysprosium y terbium con 92% de precisión, elevando tasas de éxito en perforación de 20% a 85 por ciento.

Estos sistemas procesan datos en tiempo real, simulando plantas digitales que predicen fallas en separación química y optimizan flujos sin explosivos, cortando costos operativos en 35-50% y minimizando pasivos ambientales en depósitos superficiales.

“Esta asociación con Stanford’s Mineral-X refuerza nuestro compromiso con la innovación y liderazgo en la cadena de suministro global de REE”, declara, por su parte, Ramón Barúa, CEO de Aclara.

En Serra Verde, hyperspectral cameras montadas en rigs perforadores escanean núcleos rocosos al instante, clasificando minerales REE vía redes neuronales convolucionales (CNN), reduciendo ensayos de laboratorio de semanas a horas. Viridis Mining en Minas Gerais integra visión artificial para monitoreo de stockpile, detectando impurezas y grados con algoritmos como MCCANet adaptados a escenas mineras, según tendencias IDC 2026.

Esta tecnología no solo acelera descubrimientos como el hallazgo de Verity Resources en Minas Gerais (octubre 2025, 1.200 ppm TREO), sino que habilita la “minería 4.0 sostenible”, con drones autónomos mapeando impactos en suelos y agua, alineados a la Estrategia Nacional de Tierras Raras de Brasil (enero 2026).

“La Estrategia Nacional de Tierras Raras es fundamental para que Brasil transforme su potencial geológico en desarrollo concreto, con más industrialización y fortalecimiento de nuestra soberanía”, sostiene Ana Paula Bittencourt, la influyente secretaria de Geología y Minería del Ministerio de Minas y Energía.

A pesar de estos avances tecnológicos, persisten interrogantes sobre la escalabilidad y transferibilidad de estas soluciones. La implementación de sistemas de visión artificial y machine learning requiere inversiones significativas en capacitación de personal y mantenimiento de equipos, recursos que no siempre están disponibles en economías emergentes.

Además, la dependencia de tecnologías desarrolladas en universidades y laboratorios estadounidenses plantea cuestiones sobre soberanía tecnológica a largo plazo. Especialistas en políticas mineras advierten que, sin una estrategia regional coordinada para el desarrollo de capacidades locales, Latinoamérica podría terminar siendo nuevamente un proveedor de materias primas, ahora con un barniz tecnológico, pero sin apropiarse del valor agregado de la innovación.

Implicancias Geopolíticas y Sostenibles

Este renacer no es solo económico: Brasil reduce brechas sociales vía royalties REE (10% a comunidades indígenas en Goiás) y prioriza ESG, con visión artificial minimizando deforestación (reducción 40% en Serra Verde). Para inversionistas, ofrece retornos IRR >25% en greenfield, diversificando supply chains ante riesgos chinos. Latinoamérica, con Brasil a la vanguardia, redefine la minería REE como sinónimo de innovación ética y tecnológica.

La IA mejora la exploración geológica, lo que permite encontrar nuevos depósitos de tierras raras fuera de China. Esos nuevos depósitos, procesados con sistemas de separación optimizados por IA, producen materiales de mayor pureza con menor costo. Los materiales de mayor pureza permiten fabricar imanes y componentes con mejor rendimiento, que a su vez permiten construir sistemas de IA más eficientes (chips más potentes, centros de datos más eficientes energéticamente).

Es un ciclo de retroalimentación positiva. El país o bloque que controla el ciclo completo —exploración con IA, procesamiento optimizado por IA, manufactura controlada por IA, reciclaje automatizado por IA— no solo tiene ventaja en tierras raras: tiene ventaja en todo lo que depende de las tierras raras, que resulta ser prácticamente toda la tecnología avanzada del siglo XXI.

China entendió esto antes que nadie. Está invirtiendo simultáneamente en IA y en tierras raras, sabiendo que el liderazgo en ambas se refuerza mutuamente.

Estados Unidos lo está entendiendo ahora, con urgencia pero con retraso. La carrera no es solo por las minas. Es por la integración inteligente de toda la cadena de valor, desde el satélite que detecta la anomalía geológica hasta el robot que recicla el imán al final de su vida útil.

CONCLUSIÓN: La Ecuación del Poder en el Siglo XXI

Tierra rara más inteligencia artificial no es una suma. Es una multiplicación. Y el resultado de esa multiplicación determina quién tiene la capacidad real de fabricar los sistemas que definen el poder militar, económico y tecnológico en las próximas décadas.

La IA mejora la exploración geológica, lo que permite encontrar nuevos depósitos de tierras raras fuera de China. Esos nuevos depósitos, procesados con sistemas de separación optimizados por IA, producen materiales de mayor pureza con menor costo. Los materiales de mayor pureza permiten fabricar imanes y componentes con mejor rendimiento, que a su vez permiten construir sistemas de IA más eficientes (chips más potentes, centros de datos más eficientes energéticamente).

Es un ciclo de retroalimentación positiva. El país o bloque que controla el ciclo completo —exploración con IA, procesamiento optimizado por IA, manufactura controlada por IA, reciclaje automatizado por IA— no solo tiene ventaja en tierras raras: tiene ventaja en todo lo que depende de las tierras raras, que resulta ser prácticamente toda la tecnología avanzada del siglo XXI.

China entendió esto antes que nadie. Está invirtiendo simultáneamente en IA y en tierras raras, sabiendo que el liderazgo en ambas se refuerza mutuamente.

Estados Unidos lo está entendiendo ahora, con urgencia pero con retraso. La carrera no es solo por las minas. Es por la integración inteligente de toda la cadena de valor, desde el satélite que detecta la anomalía geológica hasta el robot que recicla el imán al final de su vida útil.

Tierra rara más inteligencia artificial no es una suma. Es una multiplicación. Y el resultado de esa multiplicación determina quién tiene la capacidad real de fabricar los sistemas que definen el poder militar, económico y tecnológico en las próximas décadas.

La próxima gran frontera es la convergencia de todas estas aplicaciones en una cadena de valor completamente integrada e inteligente: desde el satélite que identifica el depósito hasta el robot que recicla el imán, pasando por el sistema de IA que optimiza cada etapa del proceso intermedio.

La próxima gran frontera es la convergencia de todas estas aplicaciones en una cadena de valor completamente integrada e inteligente: desde el satélite que identifica el depósito hasta el robot que recicla el imán, pasando por el sistema de IA que optimiza cada etapa del proceso intermedio.

La sinergia entre la Inteligencia Artificial y las-tierras raras catapulta a Brasil como potencia, inspirando a la región. Monitoreemos este horizonte: el futuro se extrae hoy.

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