El secreto industrial de DLE que convierte salmueras argentinas en litio puro sin agotar acuíferos (busca inversor)

Eramet, la empresa francesa de metalurgia, motorizó en diciembre de 2024 la planta de litio más avanzada de Argentina. Ubicada en el Salar de Centenario, en Salta, a 3.900 metros sobre el nivel del mar, requirió un desembolso de US$ 870 millones. Producirá 24.000 toneladas anuales de carbonato de litio sin usar piscinas de evaporación, sino con reactores químicos, columnas de adsorción, sistemas de intercambio iónico y sensores en cada etapa del proceso. Así, la salmuera entra y el litio sale en solo 48 horas.


Sébastien Bernis, CEO de Eramet, explicó esta lógica. “Invertimos nueve años en desarrollar esta tecnología. Probamos seis tipos diferentes de procesos DLE e invertimos US$ 150 millones solo en investigación y desarrollo antes de construir la planta. Ahora tenemos un proceso que extrae el 90% del litio de la salmuera, comparado con el 30-40% de la evaporación tradicional. Además, usamos dos metros cúbicos de agua por tonelada de litio producido, frente a más de 100 metros cúbicos en el método tradicional, y reinyectamos la salmuera al acuífero en lugar de dejarla evaporar en piscinas”.

Livent, la precursora

La Direct Lithium Extraction (DLE) no es un concepto nuevo. Livent opera una planta con tecnología DLE parcial basada en intercambio iónico en el Salar del Hombre Muerto, Catamarca, desde 1998, produciendo 20.000 toneladas anuales.

Sin embargo, Livent nunca publicó detalles técnicos completos del proceso, ya que lo guarda como secreto industrial, bajo siete llaves. Eramet tomó un camino diferente: publicó papers científicos, presentó resultados en conferencias técnicas y compartió datos con la comunidad académica. Su estrategia busca atraer inversores demostrando que la tecnología funciona y es escalable.


El proceso DLE que Eramet usa en Centenario se llama lithium selective adsorption. Funciona de esta manera. La salmuera se bombea desde el acuífero subterráneo, a 200-300 metros de profundidad, y llega a la planta con una concentración de litio de 400-600 miligramos por litro, mezclado con sodio, potasio, magnesio, calcio y boro

Las etapas de desarrollo


En la primera etapa, un pretratamiento elimina sólidos suspendidos y ajusta el pH. Luego, la salmuera pretratada pasa por columnas llenas de resina adsorbente especializada, cuya estructura molecular captura selectivamente iones de litio, ignorando los demás. El litio se adhiere a la resina, mientras el resto de la salmuera sale de la columna y se reinyecta al acuífero.

El carbonato se seca, empaca y envía a clientes. Todo el proceso, desde la salmuera cruda hasta el carbonato de litio, toma 48 horas, frente a los 12-18 meses de la evaporación solar.

Las columnas de adsorción operan en ciclos: una fase de carga, donde la salmuera fluye y el litio se captura; una fase de lavado, para limpiar la resina; y una fase de elución, donde una solución química arranca el litio de la resina.

El litio eluido sale como solución concentrada con 5.000-10.000 miligramos por litro, pasa por etapas de purificación adicional para eliminar impurezas residuales y, finalmente, se precipita como carbonato de litio mediante reacción con carbonato de sodio.

El carbonato se seca, empaca y envía a clientes. Todo el proceso, desde la salmuera cruda hasta el carbonato de litio, toma 48 horas, frente a los 12-18 meses de la evaporación solar.

Con DLE, el operador controla cada variable en tiempo real, como la temperatura de los reactores, la presión de las bombas, el pH de las soluciones y el tiempo de contacto entre salmuera y resina.

María Helene Simonet: “Tenemos 450 sensores instalados en la planta que miden temperatura, presión, flujo, concentración de litio, pH, conductividad y turbidez.

La diferencia no radica solo en la velocidad, sino en el control. En las piscinas de evaporación, el operador no puede influir en el clima: si llueve, diluye la salmuera; si el viento es débil, la evaporación se frena; si la temperatura baja, el proceso se detiene.

El rol de la IA

Con DLE, en cambio, el operador controla cada variable en tiempo real, como la temperatura de los reactores, la presión de las bombas, el pH de las soluciones y el tiempo de contacto entre salmuera y resina.

Aquí entra a jugar la inteligencia artificial. Marie-Hélène Simonnet, directora técnica del proyecto Centenario, describió su rol. “Tenemos 450 sensores instalados en la planta que miden temperatura, presión, flujo, concentración de litio, pH, conductividad y turbidez. Generan datos cada segundo, lo que equivale a 38 millones de puntos de datos por día.

María Helene Simonet: “Tenemos 450 sensores instalados en la planta que miden temperatura, presión, flujo, concentración de litio, pH, conductividad y turbidez.

Ningún humano puede procesar esa cantidad de información. Por eso, usamos algoritmos de machine learning entrenados con datos de nuestra planta piloto, operada durante tres años. Estos algoritmos aprenden qué combinación de parámetros maximiza la recuperación de litio mientras minimiza el uso de reactivos químicos”.

El sistema de IA de Eramet en Centenario se llama Lithium Extraction Optimization Platform y tiene tres módulos. El módulo predictivo anticipa el comportamiento de la resina según la composición de la salmuera entrante, que varía ligeramente en concentración de litio, impurezas y pH; predice ciclos de adsorción necesarios, duración de la elución y concentración final.

El módulo de control ajusta automáticamente parámetros operacionales: si la concentración de litio sube, aumenta el tiempo de contacto en las columnas; si baja, lo reduce para evitar desperdicios. El módulo de mantenimiento predictivo detecta la degradación de la resina antes de que falle. Tradicionalmente, se reemplaza por calendario fijo, lo que genera desperdicios o fallos; la IA monitorea cada columna individualmente y programa reemplazos en el momento óptimo.

Lithium Argentina, que opera Cauchari-Olaroz en Jujuy, adoptó un enfoque diferente para DLE. En lugar de una planta comercial completa como la de Eramet, construyó una planta demo de menor escala para probar la tecnología con la salmuera específica de Cauchari antes de una gran inversión.

La falta de inversión, una piedra en el zapato

John Kanellitsas, vicepresidente de operaciones, explicó esta estrategia en una presentación a inversores que lo escucharon con atención. “La salmuera de Cauchari tiene unos 640 miligramos de litio por litro y un ratio magnesio-litio de 1,4, favorable comparado con otras salmueras argentinas. Pero cada salmuera requiere optimización específica de DLE, por lo que no podemos copiar el diseño de Eramet”.

Aunque DLE funciona técnicamente, su costo inicial es alto. La planta de Eramet, de 24.000 toneladas anuales, costó US$ 36.000 por tonelada de capacidad), frente a US$ 5.000-8.000 de una evaporación tradicional.

La planta demo de Lithium Argentina procesa 10 metros cúbicos de salmuera por hora (frente a 200-400 en una comercial típica). Sirve para validar la tecnología y generar datos para modelos de IA. Kanellitsas añadió: “Hemos operado la demo durante 18 meses, generando más de 50 millones de puntos de datos sobre resina, reactivos y calidad del producto. Con eso entrenamos modelos de machine learning para optimizar el proceso. Ahora estamos listos para escalar a 45.000 toneladas anuales adicionales, pero necesitamos entre US$600 y U$S800 millones de inversión y estamos en conversaciones con socios financieros”.

Aquí radica el cuello de botella: aunque DLE funciona técnicamente, como demostraron Eramet y Livent, su costo inicial es alto. La planta de Eramet, de 24.000 toneladas anuales, costó US$870 millones (US$ 36.000 por tonelada de capacidad), frente a US$ 5.000-8.000 de una evaporación tradicional. Así, el DLE es 4-7 veces más cara en inversión inicial, y el ROI depende del precio del litio.

Cuando el carbonato de litio cotizaba en US$ 40.000-80.000 por tonelada (como en 2022-2023), el DLE era un excelente negocio: la mayor recuperación (90% vs. 40%) compensaba el costo, con payback en 3-5 años. Pero con precios en US$ 10.000-12.000 por tonelada en 2024, el payback se extiende a 8-12 años, poco atractivo para inversionistas que buscan retornos rápidos.

“Construimos una planta piloto DLE en el Salar de Arizaro, Salta, a 4.100 metros de altura, la primera en Latinoamérica a esa altitud extrema. Probamos membranas de nanofiltración con electrodiálisis: recuperamos el 87% del litio y consumimos 1,8 metros cúbicos de agua por tonelada.

Pero el piloto costó US$ 35 millones, y escalar a 25.000 toneladas requeriría US$ 750 millones-US$ 1.000 millones. Con el precio actual, no lo justificamos ante el board”, explicó Pablo Altimiras, CEO de Tecpetrol Energías Renovables, explicó este dilema en una entrevista de noviembre de 2024.

Tecpetrol, subsidiaria de Techint —uno de los mayores conglomerados industriales de Argentina—, duda en invertir; las empresas más pequeñas tienen aún menos chances. Así, Argentina tiene DLE probada en múltiples sitios (Livent en Hombre Muerto, Eramet en Centenario, Lithium Argentina en Cauchari, Tecpetrol en Arizaro), pero su adopción a gran escala está frenada por falta de capital.


La ironía es que el DLE podría triplicar la producción argentina de litio sin nuevos salares. El país tiene capacidad instalada de unas 180.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (datos de la Secretaría de Minería), mayormente con evaporación y recuperación del 30-40%. Con DLE al 90%, subiría a 400.000-500.000 toneladas sin extraer más salmuera, pero requeriría entre US$ 5,000 y 7,000l millones que hoy nadie está dispuesto a invertir.

Un segundo factor complica la adopción: la regulación ambiental. La evaporación está regulada con estándares claros, pero el DLE es nuevo y genera cautela sobre la reinyección de salmuera a acuíferos. Las autoridades provinciales exigen estudios extensos de impacto ambiental, que toman tiempo y dinero. Eramet gastó US$ 50 millones en ellos para Centenario, instalando 40 pozos de monitoreo para publicar datos trimestrales y generar confianza. Lithium Argentina aplicó en octubre de 2024 al RIGI para su Stage 2 con DLE, que ofrece estabilidad fiscal por 30 años, pero exige inversión mínima de US$ 200 millones.

El informe “Direct Lithium Extraction: A Game Changer for Lithium Production” de Benchmark Mineral Intelligence (septiembre 2023) concluye que el DLE es viable con precios sobre US15.000 por tonelada y capital barato (a una tasa del 6%). Argentina roza el umbral (promedio 2024 ~US$ 13.000/t), pero su tasa de interés (10-15%) encarece el financing. BloombergNEF, en “State of the Lithium Market 2024” (diciembre 2024), proyecta que el DLE pasará del 5% global en 2024 al 25% en 2030, pero en EE.UU., Australia y Chile, con capital más accesible. Argentina podría rezagarse.


Hay una ventana de oportunidad que se cierra: la demanda global de litio crecerá de 1 millón de toneladas en 2024 a 2,5-3 millones en 2030 (BloombergNEF), impulsada por vehículos eléctricos. Pero Chile expande, Australia desarrolla hard rock y China aumenta lepidolita. Si Argentina no escala rápido, perderá cuotas.

El DLE con IA es la herramienta ideal: extrae más litio de salmueras existentes, usa menos agua y produce más rápido. La tecnología existe y funciona en sitios argentinos, pero necesita capital a costo razonable y claridad regulatoria. Mientras Argentina debate, Chile implementa y Australia construye. La pregunta no es si el DLE funcionará: ya lo hace. Es si alguien invertirá los miles de millones antes de que la oportunidad la tengan otros.

Santiago Andes

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